Errores Políticos de una Contratación Colectiva.

En el anterior análisis sobre la precarización salarial se evidenció como el sueldo básico docente fue igualado a salario mínimo, e incluso como en algunas ocasiones quedo por debajo de este sin que se hubiera producido una ajuste salarial tal como lo indica la legislación laboral venezolana.

Ahora bien, en la actualidad se vive un ambiente de total incertidumbre generado por la desinformación o contra información que surge del seno de la misma mesa de discusión, cuando representantes de SINAFUM declaran abiertamente que el contrato fue aprobado, mientras que por otro lado están amplios sectores de la base docente con esperanzas mas que validas por obtener un sueldo básico docente que se equipare a 3 salarios mínimos, pero la propuesta gubernamental llega a solo la mitad de esas aspiraciones.

Mas sin embargo, tal como lo indica el titulo de la presente entrega la VIII Contratación Colectiva esta viciada de errores políticos de ambos sectores. Trataremos aquí de enumerar una buena cantidad de ellos y esperamos contar con el aporte de los lectores para que el sigan agregando errores argumentados.


El primer error: quizás uno de los mas graves, es de parte del gobierno y de sus partidos políticos y consiste en creer que todo acto o petición reivindicativa y laboral es una acción contrarrevolucionaria y por ende golpista. Esta posición solo viene a ratificar un desconocimiento de las luchas sociales y sus diferentes formas de expresión. Cuando un gremio o sindicato lucha por el derecho de sus trabajadores solo esta ratificando una forma de lucha que fue creada por los socialistas desde el siglo XIX.

Además es valido recordar que las contrataciones colectivas son reconocidas como fuentes del Derecho Laboral y desde la Constitución de Querétaro de 1917 forma parte de los Derechos Humanos, que la concepción liberal se empeña en catalogar de derechos humanos de segunda generación, para diferenciarlos de los derechos humanos llamados civiles o de primera generación.

Segundo error: Los beneficios laborales son considerados dádivas del poder. Igual que creer que pedir un contrato colectivo justo es una practica reaccionaria es pensar que todos los beneficios adquiridos en contrataciones pasadas son regalos y no productos históricos de la lucha por mejores beneficios. En el caso de los docentes ocurre con el IPASME, creado durante la junta de gobierno que derroco a Gallegos esta institución ha sido varias veces capitalizada por el Estado venezolano como parte de aportes gremiales a lo que este se vio obligado luego de duras contrataciones colectivas, acompañadas muchas de ellas con periodos de huelgas indefinidas.

Tercer Error: llamados alegres a paros o paros indefinidos. Desde día antes de las elecciones parlamentarias y después de ellas se han venido realizando llamados a paros cuando no se han roto las conversaciones en la mesa de negociaciones que discuten el contrato colectivo, menos se ha introducido un pliego conflictivo o se ha cumplido con las 120 horas necesarias para activar el derecho constitucional a huelga.

Lo que ha venido ocurriendo es un llamado de paralizaciones para realizar actividades o acciones sindicales como forma pacifica de protesta para ejercer presión sobre el patrón a fin de lograr un justo y digno contrato.

Cuarto error. Tanto del sindicato como del patrón, creer que la dignificación de la profesión docente se lograra con un contrato. Si vemos como ha sido el magisterio venezolano precarizado salarial y gremialmente percibiremos que esto es producto de un largo proceso en donde son tan culpables o responsables el patrón como las organizaciones sindicales. Pretender entonces que se puede dignificar al docente de la noche a la mañana es taparse los ojos ante la situación presupuestaria y económica que vive Venezuela.

Mas sin embargo, colocar esto ultimo como justificación a la continuidad de la precarización laboral  constituye el siguiente equivocó.

Quinto error. No hay dinero para aumentos. Tal aseveración constituye una excusa en la medida que sea utilizada para seguir igualando a sueldo mínimo al docente.

Sexto error. La calidad educativa deshumanizada. Nadie puede en su sano juicio negar los avances educativos tangibles del gobierno de Chávez y Maduro, las canaimas, la colección bicentenaria, las Escuelas Bolivarianas, el aumento de la matrícula, la titularidades, etc son logros; pero es contraproducente y contradictorio que el talento humano que hace funcionar la maquinaria educativa del Estado Docente cobre sueldo mínimo mientras se pretende auspiciar un proceso de calidad educativa, que dicho sea de paso es un concepto neoliberal, tal planteamiento esta destinado al fracaso.

Séptimo error. Las practicas antisindicales, expresadas en el amedrentamiento y la persecución, llegando en algunos municipios a negar una bolsa de comida mercal a docentes que asumieron una acción sindical. Dicho sea de paso, las prácticas antisindicales son contrarias a la ley.

Octavo error. Los sindicatos y federaciones desvinculadas de las masas. Estas organizaciones no pueden medir su fuerza solo porque sean capaces de reunir grandes cantidades de docentes en concentraciones, sin darse cuenta que no es un poder de convocatoria real sino que es la coyuntura económica y social la que en verdad moviliza a la masa docente no un liderazgo sindical.

Noveno error. SINAFUM. Esta organización funciona como el aparato o frente magisterial del PSUV sin que pueda claramente delimitarse cuando actúan como sindicato y cuando lo hacen como patrón.

Décimo error. Posición política de las Federaciones. Igual que el anterior pero del otro bando, las federaciones en muchas ocasiones se mueven en base a los intereses partidistas de la MUD, lo que pudiera acarrear que acciones sindicales desnaturalizadas de su fines gremiales lleven a muchos docentes a ser peones en el ajedrez político nacional.

Tomado de Derecho y Docencia

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