¡No me defienda compadre!

_20160312_081256¡No me defienda compadre! Con esa frase quiero representar toda mi indignación al ver como se produce otra muerte anunciada. Entre gallos y media noche el patrón y las organizaciones sindicales del magisterio venezolano firmaron la [download id=”225″ template=”PRIMERA CONVENCIÓN COLECTIVA ÚNICA Y UNITARIA DE LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES DEL MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN”] sin que allá privado la consulta a las bases.

Como ya nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes sindicales entregaron la lucha de un magisterio que vino a ser degradado a sueldo mínimo y llevado a una situación de absoluta indefensión, como en repetidas ocasiones, como por ejemplo cuando la señora jefa de personal del ministro Hector Rodriguez acordó de manera unilateral que el IPASME ya no podía realizar juntas médicas ni gestionar incapacidades, ni siquiera avalar o emitir reposos; los ahora firmantes guardaron un silencio cómplice, así que no debería sorprendernos esta situación.

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Esta claro que la crisis del magisterio venezolano no es solo su precaria situación salarial, sino que también lo es la ilegitimidad de sus interlocutores, unas organizaciones como la Federación Venezolana de Maestros que muy poco tiene que ver éticamente con aquella sociedad de maestros del 15 de enero de 1932, o aquella FVM que dirigió el glorioso Luis Beltran Prieto Viguería que fue capaz de proponer un proyecto de Ley de Educación y que promulgo la tabla de derechos del niño, verdadera pieza histórica jurídica de defensa de los Derechos Humanos. Atrás quedo esa Federación, solo aparece como un referente histórico de lo que debe ser una organización magisterial.

Ni hablar de la fulana Fuerza Unitaria del Magisterio, representada por SINAFUM, verdadero apéndice del Ministerio de Educación, que por ejemplo ha guardado silencio mas que cómplice complaciente con los miles de colegas que han sido víctimas de la flexibilización laboral y duran años y años esperando un contrato sin percibir remuneración alguna.

Hemos asistidos cuales borregos al matadero a cuanta concentración o movilización han convocado, conocemos de propuestas salariales, de los 3 o 5 salarios mínimos, de la reducción de años de servicio, asumimos acciones sindicales que han paralizado las clases en mas de una jornada, y no hemos podido dar un mensaje claro y coherente a la sociedad venezolana, representada por nuestras comunidades, y muy por el contrario empezamos a ser vistos como locheros, cuando en realidad nuestros deseos mas íntimos es que las hijas e hijos del pueblo tengan la mejor educación, y eso sólo será con educadores y educadoras con un elevado nivel de vida y en un régimen de trabajo acorde, tal como lo consagra el texto constitucional.

Por ello esta crisis no solo es salarial, la actual crisis del magisterio venezolano es ética, organizativa y comunicacional porque no somos capaces defender lo que nos corresponde por justicia social, ni capaces de tener una participación legitima ante el patrón, ni llegamos a construir un mensaje consono con nuestras aspiraciones.

Por todo loa anterior, es preferible decirles como dice el título del presente artículo ¡No me defienda compadre!

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